Por: Licos.
Portland, OR. Domingo 19 de septiembre, 2010.
El incomparable "Rey del Jaripeo", Joan Sebastian quien desafortunadamente volvió a sentir en su corazón el frio luto ante la pérdida de su hijo Sebastian meses atrás, se lanzó en una gira internacional que incluyó esta región del noroeste americano, apoyado por su hijo José Manuel y su amigo El Chapo de Sinaloa, sobreponiéndose así al destino. Después de haber pospuesto su fecha de presentación (la cual fue originalmente el 4 de septiembre), fue recibido con los brazos abiertos por sus fanáticos cumpliendo con las expectativas al dar un gran espectáculo músico- ecuestre.
La función tuvo lugar en el Memorial Coliseum y dio inicio con el jaripeo, el cual desafortunadamente no fue de calidad pues los toros se negaron a colaborar con el programa por lo que solo se jugaron 2 astados. Posteriormente tocó turno a Valentina, una bella solista que guitarra en mano se lanzó como quijote contra los molinos del inconforme auditorio, que gracias a su simpatía y talento salió bien librada y recupero el ánimo de la concurrencia. Concluida la actuación de la cantante, José Manuel Figueroa se presentó en la arena saliendo a todo galope de su bello corcel negro, a lo que la gente respondió inmediatamente con gritos y aplausos. Su intervención fue más de lo que se esperaba pues en todo momento la gente cantó y acompaño al joven jinete que ante la algarabía daba más y más de sí mismo complaciendo al público. Una vez finalizado el número de José Manuel Figueroa se presentó El Chapo de Sinaloa, que no se quedó atrás y también levanto polvareda con su talento, tanto como de jinete como de cantante, acompañado de su Banda Azul Tequila. Las más emocionadas en este caso fueron las féminas que ante la presencia del corazón de condominio, gritaban y le arrojaban besos desde sus asientos.
Finalmente Joan Sebastian se presentó montado en un caballo blanco que resplandecía como un ángel, provocando un estallido de encomios bajo las luces multicolores y un estruendo tal que cimbro todo el edificio. "El Poeta del Pueblo" interpretó canciones de ayer y de siempre, cambiando en repetidas ocasiones de cabalgadura, mostrando siempre un experimentado dominio de la rienda y la alta y noble escuela de sus caballos.
Momentos más tarde salió para acompañarlo su hijo José Manuel Figueroa y El Chapo, siendo el clímax de la noche ya que los tres se lucieron en sus espectaculares pencos. Durante este periodo el trio de jinetes interpreto canciones del finado Don Antonio Aguilar.
Ya para concluir agradeció a los asistentes su presencia y su comprensión ante las dificultades que rodearon a este denominado Jaripeo de Oro e invito a todos a cantar con el despidiéndose entre merecidos aplausos.





















