Por: Licos.
Portland, OR. Jueves 15 de septiembre, 2010.
Por primera vez la tradicional fiesta de “El Grito y Fiestas Patrias”, que se realiza año con año en el Pioneer Square Plaza del centro de la ciudad de Portland, fue organizada por Lara Media con el apoyo de varias organizaciones entre las que también por primera vez intervino la Revista El Gallo.
La festividad dio comienzo desde el mediodía teniendo en su repertorio música en vivo, al ballet folclórico Papalotl, al ballet folclórico México en la Piel, a un grupo de charros conformados por Manuel, José y Adrián Mendoza y Josué Nápoles, que dieron una exhibición de floreo de soga, al grupo de Escaramuzas Brisas de Oregon, al Mariachi Azteca de Oro, entre otros. En la plaza también se ubicaron puestos de comida mexicana y una carpa donde se podía disfrutar del tradicional tequila y otras bebidas, siendo una buena muestra cultural y gastronómica, creando en conjunto un ambiente muy tradicional; lo cual apreciaron tanto anglos, mexicanos y todos aquellos que se dieron cita esa tarde en la explanada.
Ya por la tarde y pese a la lluvia, los paisanos se fueron incrementado en número con el ardiente deseo de gritar su mexicanidad, de convivir y de reforzar su identidad. Así transcurrieron los minutos hasta que alrededor de las 8:00 pm cubrieron por completo cada espacio del lugar bajo una torrencial lluvia que se empeñaba en apagar el ánimo de una comunidad mexicana obstinada en celebrar.
El acto oficial fue dirigido por el Cónsul Enrique A. Romero Cuevas el cual cedió en un principio la palabra a Sam Adams, Alcalde de la ciudad de Portland, quien felicito a todos los mexicanos ese día tan importante. Los honores a las banderas americana y mexicana se efectuaron con toda solemnidad y con la participación de las escoltas del Centro cultural de Cornelius y del Pentatlón Militarizado.
Concluida la presentación de las banderas, el lábaro mexicano le fue entregado al ministro Romero quien desde el balcón de la plaza dio el “Grito” y cantó el himno nacional acompañado por la mayoría de los presentes, que con un nudo en la garganta aclamaban y lanzaban vítores a la tierra que los vio nacer y que ahora desde lejos festejaban.
La fiesta se extendió solo un poco más pues la lluvia finalmente reclamo su victoria y mando a todos a sus casas mojados, escurridos pero satisfechos de haber celebrado a los héroes y los 200 años del inicio de la lucha por la independencia.